Este que ven aquí, desde arriba, con sus notas de color, sus anotaciones a mano, su guión inconformista y un acta matrimonial, aun vacía a su lado, es, como no, RAUL.
Le conocen ¿verdad?
El verano pasado, cuando por fin habíamos decidido el lugar y el tipo de celebración para nuestra boda, llegó el momento de comunicarlo a las familias. Que, como se pueden imaginar, llevaron gran sorpresa, alegría incluso estupefacción. A la familia Gómez-Herreros se les comunicó en Lezuza, en la casa de la familia y a la familia Martell-Sánchez lo comunicamos en Granada, donde la familia disfrutaba de un viaje en común a la sombra de la Alhambra, donde Elisa y Rafa nacieron y donde los padres pasaron años recién casados. Allí estaba Raúl quien no se imaginaba lo siguiente;
Y necesitamos un "concejal", y hemos pensado que serás tú RAUL.
Su cara, "de cura" quedó estupefacta.Creemos que al principio creyó que era una broma, quizás por su afición a vestir habitualmente de negro (como Mortadelo, pero sin levita y sin alzacuellos), quizás por su no encontrada aún vocación religiosa, quien sabe, pero él no nos creyó, o no lo quiso creer. Ante nuestra insistencia creyó, se hizo a la idea y finalmente aceptó, incluso nos confesó que era un honor inesperado. Llegó a decir alguna que otra absurdez del tipo, "no sé si lo haré bien" y cosas así, pero nosotros no le permitimos "rajarse". Era un imperativo, si vienes a nuestra boda, será DE CURA. Quizás era esa palabra la que no asimilaba, y en cuanto se le apadrinó como MAESTRO DE CEREMONIA le cambió el gesto (sí, sí, el gesto, no la cara, porque esa cara no se puede cambiar).
Llego el día de "bienvenidos a todos.... ", tembloroso inicialmente eso sí, de las palabras de de Benedetti, de la camisa blanca (gran sorpresa), de la media barba detrás del atril, del guión corregido a mano en el estrado, de la mirada fija superando la palestra. No, claro que no, nosotros escogimos que aquello no fuera un púlpito, que no hubiesen convencionalismos (excepto los anillos), que no sonara el órgano tubular. Y él lo entendió perfectamente, revisó nuestra idea del guión y la convirtió en 3D,
Otro pajarito desde Madrid nos informó que se tomó tiempos de lectura, que gesticuló, ensayó y probó entonaciones, que cambió palabras, escogió párrafos y huyó del miedo.
Y ahora todos podemos opinar de su actuación, de su soltura oral, de su verbo rápido, de su palabra escogida.




Y repetir: GRACIAS RAÚL, GRACIAS, GRACIAS, MIL GRACIAS
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